El Plan Nacional de Lectura y
Escritura está estructurado de una manera muy impactante ya que cuenta con su
propia biblioteca, para facilitar su utilización, los objetivos con los que
cuenta son claros y contundentes con lo que se plantea, la manera en que busca
integrar a los niños y jóvenes en el proceso, como logra integrar todas las
partes de la sociedad para que el proceso tenga un desarrollo óptimo. El lema
leer es mi cuento es una invitación abierta para que todos los interesemos,
involucremos y hagamos nuestro es proyecto. La manera en que quiere lograr que
los estudiantes de todo el país logren acceder a materiales de lectura y
escritura que sean más dinámicos, más motivantes para ellos, con esto se quiere
obtener buenos lectores, niños y jóvenes que se involucren y que cada texto que
lean puedan analizar, escudriñarlo para no solamente ser lectores por
obligación, sino que por el contrario hacer de la lectura algo más especial
para la vida de cada uno. Leer es crear un habito de vida que nos ayuda para el
desarrollo de nuestras actividades mentales, el hecho de que hagamos de la
lectura una actividad cotidiana nos traerá grandes benéficos, por eso el gobierno
quiere crear programas como estos para la integración a nuestra cotidianidad.
Como docente en formación de la
Universidad de Pamplona, nos dan la facilidad para integrarnos en prácticas
desde tercer semestre, donde nos vemos involucradas directamente con entidades
educativas, no he logrado observar un lugar donde este programa se este
aplicando de manera efectiva, en algunos lugares usan estrategias para motivar
los niños a la lectura y escritura, pero no lo aplican desde la estrategia;
leer es mi cuento, lo cual es una lástima que ya que se están perdiendo todos
los benéficos que brinda, esto puede ser por falta de información a las
entidades educativas, tal vez hace falta más motivación, o que le programa se
extienda, porque un plan como este debe ser aprovechado al máximo por todos los
beneficios que le brinda al desarrollo integral de los niños, sobre todo en
edades temprano, donde se puede inducir al niño a lectura no como una tarea o
una obligación, sino como algo divertido que lo puede llevar a muchos mundos.
